Justin Bieber cada vez tiene menos aguante. El canadiense que se hizo famoso demasiado joven está empezando a no soportar a su propio público. Agobiado ante la idea de seguir siendo visto toda su vida como la eterna estrella del pop adolescente, el cantante pretende dar un giro en su carrera que se basa, entre otras cosas, en controlar las reacciones de sus hordas de fans. Es por ello que desde hace un tiempo no acepta 'selfies', quiere dar imagen de músico maduro y no de estrellita súper-ventas.

Por ello también ha intentado comprometerse políticamente, rechazando por ejemplo participar en un evento de Donald Trump por la tentadora cifra de un millón de dólares, se ha mudado a Londres o pronuncia (o intenta) discursos sobre el escenario. El último de ellos en Manchester, donde se arrancó a hablar en mitad del 'show' y no obtuvo la reacción que esperaba. Y es que por mucho que Justin se esfuerce, el perfil de sus fans es el que es, y lo que esperan y reclaman de él como figura musical es el espectáculo de vieja estrella adolescente.

Por ello a mitad de su 'speech' el público comenzó a gritarle y abuchearle como forma de espolearle para que prosiguiera con las canciones. A él no le hizo demasiada gracia, porque dejó caer el micro y se marchó del escenario ante la sorpresa de los asistentes, que corrieron a sus móviles para 'tuitear' lo que estaba ocurriendo.

Cuando volvió al escenario, Bieber dijo: «Manchester no puede 'manejar' los discursos, así que no hablaré». Y terminó casi todo el resto de la actuación sin hablar nada entre canción y canción. Justo antes de la última canción del concierto, Justin intentó aclarar su punto de vista sobre el asunto: «La razón por la que me he enfadado antes es porque me he recorrido el mundo entero para venir aquí y he dedicado mi vida entera a actuar y llevar sonrisas a la gente. Y la verdad es que siento que la gente no me respeta como yo a ellos y eso simplemente duele. Pero acabemos la última...'Baby'»