El poder de la música es de sobra conocido en muchos ámbitos, como el cine, por ejemplo; sin embargo, en el mundo laboral ha habido que esperar un poco más para descubrir el éxito del maridaje entre eficacia y música. Una de las primeras investigaciones en este ámbito se realizó en 1972. En ese año se demostró que escuchar un tema agradable mientras se realizan tareas, mejora la productividad, en especial cuando hay ruido de máquinas.

Uno de los últimos estudios se ha dado a conocer este año. Lo ha dirigido el doctor David Lewis, presidente de la compañía Mindlab. Lewis sometió a diversos voluntarios a situaciones de tensión con varias melodías de fondo, y valoró su nivel de respuesta. Concluyó que escuchar música reduce el estrés hasta en un 65%. Curiosamente, Weightless, de Marconi Union, se lleva la palma entre todas las canciones relajantes que se emplearon en el experimento. 

Dos años antes, Lewis, en colaboración con MusicWorks, investigó sobre el mejor género musical para resolver problemas específicos en el campo profesional. Y llegó a la siguiente conclusión: si escuchas una música adecuada, eres un 81% más rápido y un 88% más efectivo en tu trabajo. El investigador solicitó a 26 participantes que resolvieran durante cinco días seguidos una serie de tareas en un ordenador mientras escuchaban distintos temas o cuando no había ningún sonido. Esto es lo que descubrió:

Si tienes que trabajar con números o prestar atención a los detalles, lo mejor es la  música clásica. Los aciertos de los participantes se incrementaron un 12% con respecto a si ejecutaban esas tareas sin sonido alguno. La música clásica fue, además, el segundo tipo de música más valorado para la corrección ortográfica.

Si tu trabajo consiste en introducir datos o hacer correcciones ortográficas rápidas, la música más eficaz es el pop. Este sonido anima cuando se requiere velocidad. Igualmente, la música de baile impulsa este tipo de tareas. La eficacia, según el estudio, aumenta con respecto a hacerlo sin sonido de fondo. Es de suponer que si se realiza un trabajo monótono, una música que eleve el estado de ánimo ayuda a no distraerse y a hacerlo más llevadero.

Si tienes que resolver ecuaciones, la mejor música es la ambiental. Aquí se engloban aquellas melodías que escuchamos en ascensores o aeropuertos, que pasan inadvertidas, pero que tranquilizan. Un ejemplo: los temas compuestos por Brian Eno.

Si tienes que corregir o resolver problemas, la música de baile es lo tuyo. Este género ayudó a los participantes en el estudio a aumentar la precisión en los ejercicios de corrección ortográfica, ecuaciones matemáticas y velocidad de lectura hasta en un 20%. No está mal.

En esta investigación no se incluyeron otro tipo de tareas, como asistir a una reunión infernal, lanzarse a pedir un aumento de salario o realizar presentaciones en público. Pero no deja de ser un primer paso.

En definitiva, la música ayuda a transformar emociones, a sentirnos más eficaces e incluso, más relajados. Hay géneros que ayudan más que otros, pero como a todo el mundo no le gusta lo mismo, lo mejor es elaborar una lista de música personalizada para las tareas que tengas que hacer o para escuchar dependiendo de tu estado de ánimo. Hazte con unos buenos auriculares y, si puedes, deja que tu cerebro baile con la melodía mientras tú te centras en lo que quieres sacar adelante. Y, por cierto, si ves al de enfrente con sus cascos y bailando, no le juzgues. Quizá es lo que necesitan sus neuronas para ser más eficaz.