Ya nadie duda de que la natación es uno de los deportes más completos que existen; además de ayudar a mantenerse en forma, practicarlo regularmente mejora el sistema inmunológico y es una de las pocas disciplinas recomendadas cuando se tienen problemas de espalda. "Es un ejercicio aeróbico que involucra a casi todos los grupos musculares del cuerpo, que trabajan, además, con una resistencia, el agua", dice Mireia Tomás, licenciada en INEF y miembro del equipo de Clínica Opción Médica. Entre sus grandes beneficios, afirma Mireia, se cuentan que "retrasa el envejecimiento ya que nos hace sentir mejor y que trabaja el dolor de espalda".

El motivo principal de todas estas bondades es que una vez dentro de la piscina la densidad del agua hace que nuestro cuerpo pese menos, ya que el agua soporta hasta el 90 por ciento del peso. Y, en el caso de la espalda, la postura horizontal necesaria para nadar reduce al mínimo la presión sobre la columna vertebral. Por ello, es un deporte muy indicado cuando se tienen problemas musculares y del aparato locomotor, como la artritis y la artrosis, para mujeres embarazadas y personas con lesiones. "Nadar mejora la flexibilidad, ejercita el tono y reafirma el cuerpo sin perjudicar a las articulaciones", explica Mireia Tomás, "además favorece la coordinación corporal ya que implica el trabajo de muchos músculos".

Pero la lista de beneficios de nadar no se queda ahí; también es la mejor forma de olvidarse del estrés porque se liberan tensiones y se aumentan los niveles de energía. "Es una actividad relajante que puede combatir los problemas que ocasiona el ritmo de vida diario, es un tipo de ejercicio que nos ayuda controlar la ansiedad", afirma Mireia.

CUERPO AL AGUA

Si todavía no estás convencida, estas cinco razones son más que suficientes para tirarse de cabeza a la piscina.

Nadar es una disciplina que obliga a utilizar todos los músculos del cuerpo, aunque en cada uno de los estilos se trabajan más unas zonas del cuerpo que otras. Como es un ejercicio de bajo impacto, no afecta tanto a las articulaciones como otros deportes, por ejemplo correr o hacer ciclismo.

Es magnífico para tonificar tu cuerpo y controlar el peso. Con media hora de natación suave se queman más de 200 calorías. Y durante esa misma misma media hora nadando a crol a un ritmo rápido se queman las mismas calorías que durante una carrera de 10 kilómetros. Como explica Mireia Tomás, "el agua crea una resistencia que hace que nuestro cuerpo tenga que hacer un mayor esfuerzo para moverse. Puedes llegar a quemar 400 calorías en tan solo 30 minutos".

Nadar regularmente ayuda a reducir la presión arterial y las posibilidades de padecer enfermedades cardíacas, también "mejora los problemas circulatorios y las varices", afirma Mireia.

Practicar nación de forma habitual ayuda a evitar trastornos como la obesidad, el colesterol alto y la diabetes del tipo 2.

Favorece el buen funcionamiento del sistema cardiorrespiratorio y, practicado con regularidad, consigue una mayor capacidad pulmonar.