Rosalía es un fenómeno imparable de la música. En Las Vegas arrasó, estrella indiscutible de la entrega de los Latin Grammy 2019 en su vigésimo aniversario. Se llevó tres gramófonos dorados, dos por el El mal querer, entre ellos el de mejor álbum del año, y otro como mejor canción urbana por Con altura, en colaboración con el colombiano J Balvin. Alejandro Sanz completó una noche redonda para la música española con el premio a la Grabación del año por Mi persona favorita.

"Hace unos años me dieron una de las primeras oportunidades en esta Academia. No hay nada que te dé más orgullo que ganar un Grammy. Es lo más grande que te puede pasar", indicó la abanderada del flamenco-trap sobre el escenario al recibir el último premio de la gala, celebrada en el imperial casino MGM de Las Vegas.

Además de alzarse con el premio al disco del año de la música latina, la cantante del momento se llevó el premio al mejor álbum pop vocal contemporáneo y su disco el mejor diseño de empaque y mejor ingeniería de grabación por la producción de Pablo Diaz-Reixa, El guincho. Cuatro en total por El mal querer. Por detrás en distinciones, un Sanz que engordó su nómina con tres premios de las 8 nominaciones con las que partía. Ya tiene 23 en total.

El portorriqueño Pedro Capó se llevó el gato al agua como mejor canción del año por Calma , y la venezolana Nella el premio como mejor nueva artista, un galardón que en el pasado han ganado Bebe, Calle 13 o Juanes, uno de los homenajeados de la noche. El de Medellín no pudo evitar la emoción cuando Lars Ulrich, el batería de Metallica, subió al escenario por sorpresa a entregarle el Latin Grammy honorífico a toda su carrera.

"Una de las razones por las que hago música son ustedes, me cambiaron la vida, gracias", le dijo a Juanes a su ídolo de juventud. Después, entre bambalinas, seguían celebrando un encuentro planeado durante tres meses por los miembros de Metallica.

Andrés Calamaro, Juan Luis Guerra, Tony Succar y Kanny García también se fueron en dirección a las fiestas posteriores de la discográficas con dos premios bajo el brazo cada uno.

La chicha, más allá de los premios, estuvo en la previa, marcada por las reivindicaciones de distinto ámbito. Maluma encabezó desde el principio la cadena de protestas por el vacío de la Academia de la Grabación al reguetón, sin nominación alguna este año. "Una desilusión bien cabrona no tener siquiera una nominación a los @latingrammys, tanto esfuerzo, el mejor disco que he hecho en mi VIDA", dejó escrito en Instagram cuando se conocieron las nominaciones.

J Balvin, Daddy Yankee, Residente y Bad Bunny se unieron a la defensa a ultranza del género durante la semana en Las Vegas. "Existe un tipo de discriminación todavía con el género del reguetón porque viene de la calle y es underground , pero guste o no, el género lleva más de dos décadas luchando y evolucionando y es parte de la cultura latina", dijo el portorriqueño tras ganar el Latin Grammy al mejor álbum de música urbana por X 100PRE . "Hay que gente que no le tiene el respeto que se merece".

El golpe de efecto más rotundo -no solo de la noche sino en años de Latin Grammy- lo firmó la cantante chilena Mon Laferte, que se abrió el vestido en la alfombra roja y mostró el pecho desnudo con un mensaje duro escrito en letras negras: En Chile, torturan, matan y violan , una protesta por los abusos a los derechos humanos y la violencia que ha vivido el país latinoamericano en las últimas semanas. Dejó sin palabras con su gesto. Después se llevó el Latin Grammy al mejor álbum de música alternativa por Norma . Grandiosa su velada.